1. Almacenar en frío de inmediato
Una vez que hayas comprado tus pescados o mariscos, es importante mantenerlos fríos de inmediato. Si vas a consumirlos en el mismo día, puedes guardarlos en el refrigerador, idealmente en la parte más fría, alrededor de los 0-3 °C. Si no los consumes ese mismo día, la mejor opción es congelarlos.
2. Mantén la cadena de frío
Una buena práctica es comprar una pequeña cantidad de hielo cuando adquieres productos frescos. Coloca el pescado sobre una cama de hielo en un recipiente en tu refrigerador. Esto ayudará a mantener la frescura de los alimentos marinos, especialmente en climas cálidos. Asegúrate de que el hielo se mantenga en contacto con el pescado y drena el agua derretida para evitar que se estropee.
3. Envuelve y sella bien los alimentos marinos
Si vas a congelar tus productos marinos, envuélvelos bien con papel film o utiliza bolsas herméticas de congelación. Retira la mayor cantidad de aire posible para prevenir las quemaduras por congelación, que pueden afectar la textura y el sabor del producto. Los pescados y mariscos se mantienen en óptimas condiciones entre 2-3 meses en el congelador.
4. Considera el uso de papel encerado
Si no tienes acceso inmediato a hielo, otra opción útil es envolver el pescado o marisco en papel encerado, el cual permitirá que el aire circule mejor y evitará la acumulación de humedad.